CONSEJOS FORMATIVOS

Una cocina adaptada para una vivienda passivhaus

Una cocina adaptada para una vivienda passivhaus

     ¿Te atreverías a diseñar una cocina para un público con discapacidad? Este es el reto que proponía la empresa Cosentino en colaboración con Pino Cocinas & Baños, bajo el concurso “Cocinas Bellas y Funcionales para el Mundo de la Discapacidad” a principios de año.

 

 

 

 

     El objetivo que buscaba conseguir el concurso era poner el foco de atención dentro del universo de la cocina, en las necesidades concretas que tienen las personas discapacitadas para poder cubrir sus expectativas como clientes.

 

     Se buscaban por tanto, proyectos que hicieran una reflexión sobre este tema y mostraran cómo todos los elementos de una cocina (muebles, encimeras, electrodomésticos…) pueden cumplir con las necesidades específicas de alguna o algunas disfuncionalidades físicas o intelectuales, sin descuidar el aspecto estético de los mismos. Y es que no por ir dirigido a un público reducido o intentar satisfacer una necesidad debe sacrificarse la estética, como ha demostrado el primer premio de este concurso.

 

     El galardón se lo ha llevado el diseño “COCINA ADAPTADA EN VIVIENDA PASSIVHAUS”, desarrollado por Carolina Serrano, diseñadora y directora de proyectos de VAO INTERIORISMO (Mungia, Vizcaya).

 

     Se trata de un proyecto de una cocina real que fue llevado a cabo en 2016, diseñado específicamente para una pareja en la que uno de sus miembros tenía una discapacidad.

 

 

 

 

     El protagonismo lo tiene la isla central convirtiéndose en el eje de la cocina y alrededor de la cual, el propietario puede moverse sin limitación alguna.

 

     La isla está compuesta por dos zonas; la primera destinada a la cocción y construida con dos cajones suspendidos, bajo los que se crea un espacio por donde se puede mover con total libertad una persona en silla de ruedas. Además, la parte inferior de estos cajones está reforzada con un bastidor de hierro para mayor seguridad.

 

 

 

      La segunda zona se sitúa en la parte trasera de la isla y está compuesta por un cajonero de gran capacidad, una puerta y un diáfano decorativo que dan servicio al comedor abierto a la cocina.

 

 

 

 

     En la elección de los electrodomésticos la diseñadora también ha sido muy meticulosa y no ha dejado nada al azar eligiendo, por ejemplo, una placa de inducción desde la que se puede controlar también la campana sin que importe la altura a la que esté instalada.

 

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     El horno por su parte, dispone del sistema de apertura slide&hide, un mecanismo retráctil escondido que posibilita el acceso al interior del mismo fácilmente desde la silla de ruedas.

 

 

 

 

      En la zona de columnas se eligió también un armario de puertas retráctiles que alberga un cajonero de gran capacidad y otra encimera de trabajo.

 

     La elección de este armario de puertas retráctiles tampoco es casualidad, puesto que sirve para esconder esos pequeños electrodomésticos de uso diario que solemos guardar cuando tenemos una visita y además permite disponer del espacio necesario para circular con la silla de ruedas aun estando el armario abierto.

 

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     El resultado, perfectamente desarrollado a nivel técnico, consigue aunar estética y funcionalidad, buscando el equilibrio perfecto y la comodidad para ambos usuarios.

 

 

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