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Partidas en las que puedes ahorrar en tu reforma… y en cuáles mejor no

Comenzar obras en casa es siempre un gran paso y, por qué no decirlo, un engorro que pone nuestra casa y nuestra vida patas arriba durante varios días o semanas.  Y sin duda, la mejora de nuestra calidad de vida implica también un desembolso económico.

Queremos que tu reforma tenga el mejor resultado posible,  y por eso vamos a darte algunas claves para que tu reforma no se dispare, pero eso sí: teniendo siempre en cuenta que hay algunas cosas en las que se puede ahorrar, pero en otras no es conveniente ya que si no, a la larga, te saldrá más caro.

¿En qué sí puedes  rebajar costes?

  • Compra todos los materiales al mismo distribuidor: seguro que si contratas a un asesor para que coordine tu reforma él ya tiene un distribuidor de confianza, pero es muy conveniente que encargues todos los materiales de construcción que se vayan a necesitar (suelos, griferías, muebles de baño, etc) al mismo almacén.
  • No te quedes con el primer presupuesto: esto aplica tanto si vas a contratar a un asesor de reforma como si vas a trabajar con profesionales de cada área (albañil, fontanero, etc.).  Compara varios presupuestos (te recomendamos al menos tres)  y, sobre todo, que quede claro las calidades de los materiales que van a usar cada uno. Te recomendamos también que les pidas o busques referencias sobre sus trabajos previos (hoy en día, es muy fácil encontrarlas en redes sociales o en su propio espacio web).

¿Reformas a la vista? ¡El profesional que elijas es clave!

  • Mejor, en verano: no es el plan ideal de vacaciones para nadie, pero lo cierto es que el calor del verano permite reducir los plazos en determinadas obras (por ejemplo, los tiempos de secado se reducen si se trata de pintar la casa, o habrá que esperar menos tiempo de aplicación entre capas para distintos trabajos de albañilería). Además, hay más horas de luz, por lo que las jornadas se pueden aprovechar mucho más y esto permite, a veces, acortar los días totales de la reforma… con el consiguiente ahorro en el coste.
  • La previsión es tu mejor aliado: al hacer una reforma hay muchos imprevistos que van saliendo y amplían el gasto de la misma. Por eso, hacer un buen planteamiento inicial y pensar desde el principio todo lo que se quiere hacer te permitirá abaratar  costes. ¿Vas a cambiar el pavimento? Aprovecha para plantearte poner un suelo radiante: si decidieras ponerlo más adelante, los costes se multiplicarían y tendrías que volver a hacer obra, y por eso es mejor plantearlo en el momento de la reforma,  o por lo menos dejar los espacios preparados para posibles cambios o necesidades futuras. En definitiva, una buena previsión y estudio inicial de la reforma puede abaratar mucho los costes, puede que no de forma inmediata pero sí a futuro y pensando en tu calidad de vida.
  • Ayudas para la rehabilitación y reformas: las comunidades autónomas lanzan periódicamente ayudas que suelen ser para la rehabilitación de edificios, aunque hay también frecuentemente algunas ayudas para la reforma de casas si éstas implican una mejora energética (por ejemplo, para cambiar las ventanas).

En qué no ahorrar

Hemos repetido hasta la saciedad el dicho de ‘lo barato sale caro’, pero las reformas es una de esas situaciones en las que esta frase cobra todo su significado. Hay algunas cosas es las que es preferible gastar lo más para obtener un mejor resultado, con garantías de que sea de calidad y por tanto, más duradero.

  • Contratar a un profesional: aunque a priori pueda parecerte un gasto innecesario, contar con un profesional o asesor de reformas que se encargue de coordinarlo todo puede salirte a la larga más barato. Este profesional te ayudará a escoger los materiales que más convienen a éste proyecto en concreto, aunando calidad y funcionalidad, sin incurrir en gastos extras. Además, se encargará de controlar los plazos y se asegurará de que todos los empleados hacen su trabajo correctamente y ajustándose a los planes de reforma acordados y a tu presupuesto.
  • Aislamiento térmico y acústico. Entendemos que puedas verte tentado a mirar por el ahorro inmediato.. pero créenos, aunque mejorar el aislamiento de tu vivienda a través de tu envolvente pueda parecerte un gasto innecesario, el ahorro en las facturas de calefacción mes a mes hará que en poco tiempo hayas amortizado esa inversión y puedas empezar a ahorrar de verdad. Además del confort acústico que notarás y el bienestar y salud que ello conlleva para ti y tu familia.
  • Electricidad y fontanería: cambiar las instalaciones básicas, sobre todo si hablamos de la reforma de una casa antigua, es imprescindible para adaptar la vivienda a las necesidades actuales y evitar sustos y reparaciones posteriores. En el caso de las tuberías, por ejemplo, muchas casas antiguas siguen teniendo tuberías de hierro o plomo: lo ideal es que sean de cobre para la provisión de agua fría y caliente y de plástico rígido para los desagües.

Siguiendo estos pasos y planificándote muy bien en lo puedes ahorra y en lo que no, podrás conseguir un resultado final de calidad y ajustándote a un presupuesto a tu alcance.