Sin duda, el confinamiento ha cambiado nuestras vidas y, hablando de hogar, estos meses han puesto en evidencia todo lo que nos gusta de nuestras viviendas, y también todo lo que es mejorable.

En concreto, las búsquedas de casas con balcón o jardín se han disparado, y quienes ya lo tienen se esmeran por hacer de estos espacios un lugar acogedor y agradable donde pasar el tiempo.

Por eso, hoy queremos hablarte de un elemento de tendencia, sumamente versátil y que, aunque tiene muchos más usos en construcción, se ha convertido ya en tendencia en jardines y terrazas.

¿Qué son los áridos decorativos?

Ni más ni menos, los áridos son piedras de distinta composición, color y granulometría. Existen distintos tipos de áridos decorativos, como por ejemplo los cantos rodados, los triturados de mármol o la grava volcánica.

¿Cuáles son sus ventajas en jardines?

Los áridos decorativos tienen una función estética evidente (por ejemplo, son una estupenda opción para delimitar o separar ambientes), pero no es la única.

En su uso en jardines, los áridos ayudan a conservar la humedad del suelo y protegen la tierra de cambios bruscos de temperatura, evitando la aparición de malas hierbas y contribuyendo todo ello a un mantenimiento más sencillo.

Tal y como explica Ángel Carrero Pérez-Angulo, Product Manager de Grupo Puma, “el uso de los cantos rodados en jardines crece cada año, puesto que por un lado disminuye el gasto de agua necesario para el mantenimiento del jardín debido a su capacidad para retener la humedad del sustrato, como por su componente decorativo al integrarse en cualquier proyecto paisajístico, ya sea en un entorno público o privado”.

Su instalación es muy fácil, solo necesitarás una malla antihierba o malla geotextil. Además, si queremos añadir una capa de protección adicional a cualquier árido decorativo o simplemente fijarlo de forma permanente a un espacio sin perder su capacidad de drenaje, Carrero recomienda aplicar una “una resina alifática que cuida y protege el árido de cualquier acción ambiental”. 

Otra ventaja de los áridos decorativos es que prácticamente no necesitan mantenimiento alguno: para mantenerlos libres de polvo, basta con un rociado con agua a presión.

Fuera de jardines, ¿para qué más se utilizan?

Se ha generalizado su uso tanto en jardinería, como en construcción y como elemento decorativo en proyectos de interior.

Las aplicaciones que podemos hacer del canto rodado son muy variadas, desde superficies drenantes (jardines, pavimentos transitables y alcorques) hasta superficies decorativas no transitables en entornos públicos y privados (por ejemplo, rotondas y hoteles).

Los cantos rodados también están siendo cada vez más utilizados en construcción para la ejecución de pavimentos o superficies que requieran de una alta permeabilidad.

En construcción residencial, los pavimentos de cantos rodados en zonas exteriores son transitables y drenantes, por lo que reducimos los riesgos de encharcamiento.

Este mismo sistema constructivo da solución a las barreras arquitectónicas que nos encontramos en los alcorques de las vías públicas, los cuales pueden llegar a ser un peligro para los viandantes dada su profundidad y del mismo modo, un foco de acumulación de suciedad que ha de ser retirada.

Desde Grupo Puma aseguran que «con los cantos rodados nos aseguramos de que el alcorque quede sellado, eliminando la barrera arquitectónica y reduciendo el coste de mantenimiento y limpieza por la reducción de entrada de suciedad, todo ello sin afectar al árbol».