Consejos para la limpieza diaria de la cerámica

Consejos para la limpieza diaria de la cerámica

Los suelos y paredes cerámicas son una elección inteligente para cualquier hogar: resistentes, duraderos y muy fáciles de mantener. Pero, como todo en casa, requieren un mínimo de cuidados para conservar ese aspecto impecable que tanto nos gusta.

En Cuida tu Casa, de la mano de los expertos de Keraben, te contamos cómo hacer una limpieza diaria efectiva y sencilla, sin complicaciones.

¿Por qué la cerámica es tan fácil de mantener?

Una de las grandes ventajas de los revestimientos y pavimentos cerámicos es su baja porosidad, lo que significa que apenas absorben líquidos o suciedad.

Además, no se alteran con el agua, la humedad o la exposición al sol, lo que los convierte en una opción duradera tanto para interiores como para exteriores.

Sin embargo, y aunque puedan parecer “todoterreno”, no debemos descuidar su limpieza diaria.

Una cerámica bien cuidada puede lucir igual de bien dentro de diez años como el primer día, siempre que sigamos unos hábitos de limpieza sencillos y efectivos.

Limpieza diaria: menos es más

Según los especialistas de Keraben, la clave está en no abusar de los productos de limpieza.

Como la cerámica apenas absorbe, el detergente que usamos se queda en la superficie. Si utilizamos demasiada cantidad, pueden quedar huellas, marcas o brillos desiguales.

La solución es muy sencilla:

  • Usa agua limpia y jabón neutro.

  • No eches mucho detergente, solo unas gotas son suficientes.

  • Empapa bien la fregona y escúrrela antes de pasarla por el suelo.

  • Para limpiezas ligeras, con solo agua tibia y una fregona bien escurrida, basta.

Para los suelos de gres o cerámica convencional, puedes utilizar una mezcla de agua y un poco de amoniaco.

En el caso del gres porcelánico, lo más recomendable es retirar el polvo con una mopa y pasar luego una fregona con agua tibia.

Así conseguirás que la superficie quede limpia y brillante sin necesidad de más productos.

¿Y si hay manchas difíciles?

A veces ocurre: una gota de aceite, una copa de vino, o cualquier imprevisto en la cocina o el salón deja una mancha rebelde. En este caso:

  • Utiliza productos específicos quitamanchas o desincrustantes. Aplícalo directamente sobre la mancha.

  • Deja actuar unos minutos y frota con un cepillo de cerdas de plástico o un estropajo suave. Nunca uses utensilios metálicos, ya que podrían dañar la superficie.

  • Aclara con agua y termina la limpieza como de costumbre.

Eso sí: estos productos más agresivos solo deben utilizarse de forma puntual, ya que su alto nivel de acidez puede ser perjudicial si se usan con demasiada frecuencia.

Sigue siempre las recomendaciones del fabricante

Por último, un consejo que no puede faltar: consulta siempre las indicaciones del fabricante sobre tu pavimento o revestimiento cerámico. Ellos, como expertos en cerámica, ofrecen fichas técnicas y consejos de mantenimiento adaptados a cada tipo de producto, algo fundamental para que tu suelo o pared luzca como nuevo durante muchos años.

Por |9 junio 2025|DesignMateriales y sistemas constructivos|