Cuando nos mudamos a una nueva casa o decidimos reformar la nuestra, son muchos los aspectos de los que nos preocupamos y ocupamos: distribución, decoración, acabados… pero, ¿nos preocupamos por la ergonomía? ¿Tenemos claro qué significa este concepto y cómo puede mejorar nuestra calidad de vida?
Nuestro hogar es probablemente el lugar donde pasamos el mayor tiempo de nuestra vida, fundamentalmente cuando llegan las estaciones de frío y lluvias. Es imprescindible la adecuación de nuestro mobiliario a las condiciones particulares de los miembros de nuestra familia, ya que de este modo ganaremos en salud y en calidad de vida. En este artículo veremos cómo mejorar la ergonomía del hogar.
Cómo mejorar la ergonomía de tu hogar
Según la Asociación Española de Ergonomía, ésta se trata del conjunto de conocimientos de carácter multidisciplinar que tienen en cuenta la adecuación de los productos, sistemas y entornos artificiales para las necesidades, limitaciones y características de sus usuarios, optimizando la eficacia, seguridad y bienestar.
Es decir, todos tenemos en casa multitud de mobiliario y objetos (desde mesas y sillas hasta las escaleras, manijas de las puertas, las llaves de los grifos…), y éstos deben estar diseñados para que faciliten nuestro bienestar y la realización de las tareas diarias, creando confort y bienestar y evitando incomodidades que puedan originar algún daño físico.
Algunas pautas a tener en cuenta serían:
Los materiales, punto clave de la ergonomía
En una casa en la que conviven varias personas, es muy habitual que los sofás y sillones se deformen y ’adapten’ a la persona que más los usa o que más pesa, pero esto se debe ni más ni menos que a una mala elección de los materiales de relleno. Tampoco debemos irnos al otro extremo y escoger materiales demasiado duros, ya que en ese caso el material no se adaptará a nuestro cuerpo en el momento del uso, dando lugar a perjuicios para la salud.
El material más ergonómico en colchones y sofás para evitar esto es el relleno de plumas o una combinación de estas con otros materiales, ya que se adaptan perfectamente a la persona que lo usa y tiene la capacidad de recuperar su estado original.
La ergonomía y los tamaños, alturas y distancias
Los mayores problemas cuando nos enfrentamos a una búsqueda de mobiliario los encontramos a la hora de elegir tamaños, alturas y distancias, ya que podemos encontrarnos una unidad familiar en la que los componentes tengan características físicas muy diferentes.
De este modo, si sabemos que en el sofá los riñones deben quedar protegidos por el respaldo, que la cadera de una persona no debe quedar más baja de las rodillas y que el reposabrazos debe estar a la altura del codo, es evidente que no se podrán cumplir dichas características para todos los miembros.
Lo ideal sería que el mobiliario tuviese estructuras regulables o individualizar, al menos, sillones de lectura o descanso.

Los muebles de cocina
El mismo problema surge con los muebles de cocina. Trabajar en pie delante de una encimera demasiado baja o demasiado alta, obliga a asumir posturas incorrectas que, a la larga, pueden afectar a nuestra salud y nuestro descanso. Por ello, es importante que, a la hora de elegir la encimera de la cocina, elijamos la altura en función de la persona que más cocine en casa.
Por Cuida tu Casa|5 octubre 2022|Ergonomía|