Comenzar obras en casa es siempre un gran paso y, por qué no decirlo, un engorro que pone nuestra casa y nuestra vida patas arriba durante varios días o semanas. Y sin duda, la mejora de nuestra calidad de vida implica también un desembolso económico.
Queremos que tu reforma tenga el mejor resultado posible, y por eso vamos a darte algunas claves para que tu reforma no se dispare, pero eso sí: teniendo siempre en cuenta que hay algunas cosas en las que se puede ahorrar, pero en otras no es conveniente ya que si no, a la larga, te saldrá más caro.
¿En qué sí puedes rebajar costes?
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¿Reformas a la vista? ¡El profesional que elijas es clave!
- Mejor, en verano: no es el plan ideal de vacaciones para nadie, pero lo cierto es que el calor del verano permite reducir los plazos en determinadas obras (por ejemplo, los tiempos de secado se reducen si se trata de pintar la casa, o habrá que esperar menos tiempo de aplicación entre capas para distintos trabajos de albañilería). Además, hay más horas de luz, por lo que las jornadas se pueden aprovechar mucho más y esto permite, a veces, acortar los días totales de la reforma… con el consiguiente ahorro en el coste.
- La previsión es tu mejor aliado: al hacer una reforma hay muchos imprevistos que van saliendo y amplían el gasto de la misma. Por eso, hacer un buen planteamiento inicial y pensar desde el principio todo lo que se quiere hacer te permitirá abaratar costes. ¿Vas a cambiar el pavimento? Aprovecha para plantearte poner un suelo radiante: si decidieras ponerlo más adelante, los costes se multiplicarían y tendrías que volver a hacer obra, y por eso es mejor plantearlo en el momento de la reforma, o por lo menos dejar los espacios preparados para posibles cambios o necesidades futuras. En definitiva, una buena previsión y estudio inicial de la reforma puede abaratar mucho los costes, puede que no de forma inmediata pero sí a futuro y pensando en tu calidad de vida.
- Ayudas para la rehabilitación y reformas: las comunidades autónomas lanzan periódicamente ayudas que suelen ser para la rehabilitación de edificios, aunque hay también frecuentemente algunas ayudas para la reforma de casas si éstas implican una mejora energética (por ejemplo, para cambiar las ventanas).
En qué no ahorrar
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Hemos repetido hasta la saciedad el dicho de ‘lo barato sale caro’, pero las reformas es una de esas situaciones en las que esta frase cobra todo su significado. Hay algunas cosas es las que es preferible gastar lo más para obtener un mejor resultado, con garantías de que sea de calidad y por tanto, más duradero.
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