Pavimentos continuos: el suelo de fácil mantenimiento que entra cada vez más en los hogares

Aunque hasta hace pocos años los pavimentos continuos se usaban casi únicamente en ambientes industriales o espacios públicos (escuelas, centros comerciales…), su versatilidad, durabilidad y facilidad de mantenimiento han hecho que este tipo de suelos entre cada vez más en los hogares y sea la opción escogida en reformas de viviendas.

Ya sea de hormigón o cemento pulido, mortero autonivelante o  microcemento, una de las principales ventajas de este tipo de suelo es que crea unos espacios visualmente más amplios. Además, son materiales altamente impermeables, y por lo tanto muy recomendables para las estancias húmedas de la casa: baños y cocinas.

Los decoradores y profesionales del sector recomiendan cada vez más los pavimentos continuos, y es que, sumado a que cada vez presentan más variedad de diseño, una sus numerosas ventajas es que es un material sumamente higiénico y que se presta a una fácil limpieza y mantenimiento.

Y de esto precisamente vamos a hablar en este post: de su mantenimiento, ¡sigue leyendo!

Los cuidados son similares en todos los tipos de pavimentos continuos, ya que comparten la misma base, y hay algunos puntos comunes como que no se deben usar productos de limpieza abrasivos (ácidos, lejía, amoniaco), o bien cepillos metálicos o muy duros.

Veamos ahora las diferencias concretas en el mantenimiento de cada tipo de material:

Hormigón pulido

La recomendación es limpiarlos con agua templada o fría, mezclada con detergentes neutros no agresivos, aclarar con agua limpia y secar por aspiración o con esponjas.

Una capa superficial a base de resinas protege este pavimento de manchas de grasa o aceita y facilita su conservación.

Un punto importante a tener en cuenta sobre este material es que la cal los deteriora, por lo que si vives en una zona en la que el agua es dura (es decir, con un alto contenido de cal), debes tomar la precaución de añadir un poco de vinagre en algunas de las limpiezas, y clararlo con cera.

Microcemento

Durante las primeras 48 horas desde su instalación alcanza el 60% de sus propiedades mecánicas y químicas, por lo que es fundamental, durante estos dos días, evitar pisarlo o fregarlo para evitar rayaduras y otro tipo de desperfectos.

El asentamiento completo de este material se produce a las 4 semanas, por lo que en este primer mes hay que ser especialmente cuidadosos y evitar que se caigan líquidos al suelo, ya que los poros aún no están cerrados al 100%.

Una vez pasado este período, el mantenimiento es sencillo: lavado con agua, y jabón o cera en las proporciones que indique el fabricante.

El microcemento aguanta bien todo tipo de manchas de uso doméstico (como las que se producen en cocina) pero no deben dejarse más de un mes sin limpiar: corremos el riesgo de que el material las absorba y sean más complicadas de quitar.

Por último, el microcemento es más susceptible a impactos que otros pavimentos continuos, por lo que hay que tomar algunas precauciones extra como colocar protecciones en las patas de los muebles si vamos a arrastrarlos por el suelo, o colocar un felpudo en la entrada de casa para evitar que entremos con arena en las suelas.

Morteros autonivelantes decorativos

Este tipo de suelos debe encerarse cada 3-4 años. Este proceso aporta sensación de limpieza y un aspecto como el del primer día, disimulando el rayado y el envejecido. Además, es muy sencillo y puede realizarlo el propio cliente.

Por Cuida tu Casa|6 abril 2021|AccesibilidadMateriales y sistemas constructivos|